Barrios tradicionales y nuevos barrios. Buenos Aires.A primera vista poco tienen en común La Boca y Puerto Madero. Un barrio es tradicional y bajo. Otro nuevo y altísimo.
En un lado predominan las casas de chapas multicolores y en el otro los rascacielos grisáceos de cemento. Uno recuerda el lenguaje de los inmigrantes, en especial los xeneises (genoveses) y el otro habla el idioma de los turistas que buscan conexiones wi-fi para ver sus emails de New York, Sydney o París. Son primos hermanos que nacieron junto al agua. Y se fueron alejando, igual que River que se mudó a Nuñez y Boca que se quedó junto al riachuelo. Están orgullosos de sentirse diferentes sin dejar de ser complementarios. En las calles se reúnen sus personalidades emblemáticas, porque el ingeniero Luis Augusto Huergo y el comerciante Eduardo Madero, comparten la avenida que corre de Sur a Norte en lo que antes era el Bajo. Los visitantes extranjeros, lo mismo que los enamorados de Buenos Aires, se sienten tan felices en La Boca como en Puerto Madero. Por eso son lugares tan populares: donde se puede visitar la muestra Cow Parade y pasear por Caminito tarareando la canción de Juan de Dios Filiberto. Por último, y no menos importante, están muy cerca. Apenas los separan doce cuadras, sólo 1200 metros, entre el Puente Pueyrredón y el comienzo de los muelles reciclados en Puerto Madero. Un corredor que permitiría sumar atracciones con otro paseo sobre la Costa desde mis dos barrios preferidos. La discusión fundacional por los dos puntos cardinales se reitera con la rivalidad del fútbol entre los dos clubes que suman el 102 por ciento. Tanto Boca como River juran que son la mitad más uno. Las creencias son más fuertes que la aritmética para el estadio mas chiquito que es la Bombonera en la Boca o el más grande que es el Monumental en Nuñez. El proceso se reiteró en el siglo XIX cuando hubo que construir el puerto de Buenos Aires. El ingeniero Huergo, el primer ingeniero que tuvo la Argentina, quiso hacerlo en la Boca siguiendo la tradición: al riachuelo de los navíos llegaron los primeros barcos. Al mismo tiempo, el comerciante Eduardo Madero presentó el proyecto que se impuso, en la zona céntrica. Así nació en 1888 el puerto que enseguida quedó chico y tuvo que ser ampliado a Puerto Nuevo. Los caminos se bifurcaron. Hasta hace poco los dos barrios eran totalmente distintos. Los descendientes de inmigrantes le dieron color a la Boca, donde fue elegido Alfredo Palacios en 1904, el primer diputado socialista de América. El tango tuvo y tiene sus lugares de encuentro. Allí Francisco Canaro formó su primera orquesta y son tan buenas sus tanguerías como los restaurantes italianos. En la Boca vivieron y trabajaron varios de los más importantes pintores argentinos. Desde Quinquela a Cúnsolo, Victorica, Lacámera, Daneri y mas recientemente Leopoldo Presas o Rómulo Macció. Con la llegada de Puerto Madero el panorama se transformó para bien. Primero con la sucesión de restaurantes de todo tipo que lo convirtieron en un polo gastronómico. Luego con el Hotel Hilton en Madero Este, los bares sobre los muelles y el Yacht Club que permite tomar un barco de excursión sin irse hasta San Fernando. Se sumaron los nuevos hoteles, edificios y rascacielos que le ganaron el sobrenombre de Manhattan Porteño. La posibilidad de unir ambos barrios en un corredor turístico común es algo que alegra el alma.
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